LA ACCIÓN EN SÍ

La acción en sí (intención y motivación del taller): La performance se hizo así misma, cuando a imagen y semejanza del verbo acción se reveló como un proceso activo, sin adjetivarse; se hizo a sí misma cuando iluminó la sombra con una consecución de sucesos de cuyo tiempo saltaron a la vista acontecimientos titilantes para el coetáneo, con ideas pregnantes, con contingencias en el reposo, y también regalos inesperados, y también con silencios que preceden el ademán audible y el gesto empático. Es la acción en sí cuando, con pulsiones que conectan, valida, y revela que: en las nuevas relaciones dadas entre personas, los variados “precisos momentos” se comparten; es la acción en sí, también en “el tiempo que se gasta”, cuando ese factor que niega la finitud, la intrascendencia y con ella la súbita quietud irreversible se descubre, se comparte y se regala como la segunda oportunidad en estado de desencanto, como el fragmento activo y vital, hiriente para el orgullo, –ese exceso de pasión por uno mismo y por el adjetivo–, ese impedimento decrépito que con su peste escupe en las caras de quienes se disponen a cultivar sin la candidez del optimismo, y dobla sus muecas, y somete los cuerpos al reposo… aunque cabe decir que solo hasta ahora, y hasta aquí… hasta la acción en sí.